martes, 2 de noviembre de 2010

panegírico. dos-once-diez.

Sí, claro. Al igual que desde los inicios de los tiempos. Aunque jugaran al mismo juego, alguien había de perder. Cómo dudarlo. Retumbaba. Algo retumbaba aunque no podía distinguir qué. Qué. Tañido arañando el pelo. Cómo. Soliloquio extenso, parsimonia abrazándole los dedos de los pies, lamiendo estos a su vez las baldosas frías, heladas. Tibieza abandonando, por y para siempre. Replicó, atizó los puños contra la puerta, astillados dedos y madera. El órgano mudo lanzó su estaño a responderla, a fuera llovía a homicidios cobijados bajo la noche, agravante, aplíquelo usted que sabe, que le negó el beso de despedida, aquel que despertaría las lágrimas y la conciencia. Nada de aquello que permanece tras la derrota merece ya la pena. Córtenle la cabeza, habría dicho alguien. Máxima traición, maldito el bucle de su pelo que no era capaz ya a recordar. De súbito, imploró, solo arrodillarse restaba entonces.

Que no son ellos gritó a las sombras. Que no son ellos. Que se van. Que somos nosotros. Silencio. Que les dejamos ir.

5 comentarios:

Héroe de Leyenda dijo...

Hablas de la muerte repartiendo escalofríos, imágenes que duelen y sonidos que hielan.
Pero sino no son ellos y somos nosotros, sólo nosotros podemos devolverlos aquí...

Roberto dijo...

estremeces a cada renglón...
frío en esas estancias tan literarias, tan irreales, tan vertiginosas...

Vagamundo dijo...

Vuelven, y no sólo en estas noches, y se reúnen las familias que siempre estuvieron y estarán unidas.

Otros, ni se les ocurre volver: no encontraríana anadie esperándoles en el mundo de los vivos sin vida.


PD.
Felicidades, otoñales y sinceras

Ricardo Baticón dijo...

Hola Noviembre!

ya que llevaba unos días desconectados del mundo virtual, pasaba sólo a saludarte.

Y felicidades por esos 22!

Un abrazo!

Revista Putamadre dijo...

"Que no son ellos gritó a las sombras. Que no son ellos. Que se van. Que somos nosotros. Silencio. Que les dejamos ir."

NO-TA-BLE